Soñar es una cualidad intrínseca de la condición humana. El sueño es lo que impulsa y motiva el hombre a las realizaciones. Cuando nos dejamos derrotar por las dificultades y obstáculos perdemos la capacidad de soñar y esto realmente es triste.
Felizmente, cada año nuevo la esperanza de materializar nuestros deseos se renueva. Y esto es positivo, especialmente si el deseo no se limita a la acumulación de bienes materiales y sí a un anhelo por expresar nuestros dones en el mundo, con el objetivo de volverlo un lugar mejor. Renovemos, entonces, nuestra capacidad de soñar pues, cuanto más estemos conectados con esta energía, más optimismo y confianza iremos vivenciar.
Alegría, armonía y realización interior son el resultado de una actitud positiva ante la vida, no entregarse ante las decepciones y tener la seguridad de que nuevas posibilidades estarán siempre disponibles, si no perdemos la capacidad de soñar.
La energía del número 9, que va a regir el año 2016, nos invita a donarnos. Esta donación no se limita a las cosas materiales, puede ser a través de actitudes como gestos de gentileza y la capacidad de escuchar a aquellos que buscan un apoyo en nosotros. Ayudar a nuestros semejantes, sea cual sea la forma que elegimos para esto, será esencial para que nos sintamos en paz.